la catastrofe

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viernes, 26 de junio de 2009

El mensaje

Luis Javier Garrido
La obnubilación del gobierno calderonista ante el hecho evidente de que no tiene respaldo popular y de que el PAN no va a ganar las elecciones intermedias de 2009 ha llevado al grupo gobernante a una violencia inusitada en todos los órdenes, que está implicando la violación de derechos fundamentales de los mexicanos, pero también el trastocamiento de las instituciones políticas de la República que ya no existen bajo el régimen panista más que en la letra escrita de la Constitución.
1. Las acciones autoritarias del gobierno calderonista para tratar de imponerse en 2009 y tratar de generar las condiciones para permanecer en el poder en 2012 lo han llevado entre otras cosas no sólo a pisotear los derechos políticos del pueblo mexicano, como acontece en esta campaña electoral indigna, en la que se están utilizando todos los recursos del Estado para imponer al PAN, sino a destruir la autonomía de las instituciones. El IFE y el Tribunal Electoral no son ya más que instrumentos del Ejecutivo, y el régimen federal es pisoteado todos los días por el gobierno calderonista, empeñado en que los resultados electorales le permitan controlar a los gobiernos estatales y en edificar un poder cada vez más centralizado.
2. El fracaso de la gestión de Felipe Calderón en los tres primeros años del gobierno surgido del fraude electoral de 2006 no ha sido obstáculo para que el grupo derechista en el poder reformule su estrategia electoral, en términos de una violencia inusitada que le está llevando a cometer todo género de ilegalidades, a perder toda compostura y respeto al pueblo mexicano, y ahora a lanzarse incluso contra sus propios aliados.
3. Los cientos de millones de dólares del erario nacional gastados impunemente por Felipe Calderón y su equipo en estos casi tres años, en la más vasta campaña de autopropaganda que haya emprendido gobierno mexicano alguno, no le han servido de nada, pues nunca pudo aparecer como un líder y su gobierno no sólo sigue siendo visto por millones de mexicanos como espurio sino también como un gobierno corrupto e inepto. La mayor evidencia del fracaso de Calderón la constituye el hecho de que ante las elecciones el aparato propagandístico del gobierno no parece tener más que una obsesión, la de seguir calumniando y denostando a Andrés Manuel López Obrador, ahora con el pretexto de que está defendiendo los derechos políticos del pueblo de Iztapalapa a elegir a su delegado.
4. El caso de Iztapalapa ha adquirido un extraordinario relieve porque evidencia el deterioro institucional al que el panismo-yunquismo está llevando a México con todo cinismo, buscando que en 2012 no pueda haber un candidato de oposición en México. El gobierno calderonista logró imponer como dirigente del PRD a su aliado Jesús Ortega, que no ganó las elecciones internas en 2008, y nuevamente utilizando al Tribunal Electoral le ha impuesto al PRD una candidata, la señora Silvia Oliva, que tampoco ganó las elecciones internas, tratando así, entre otras cosas, de forzar a decenas de miles de militantes a abandonar ese partido.
5. La indignación ha crecido, sin embargo, al empezar a conocerse la forma en que el difunto Juan Camilo Mouriño fue forjando desde Bucareli por la vía de la corrupción una alianza con Jesús Ortega, para que éste, a cambio de ser instalado como presidente perredista por el gobierno, le subordinara el PRD a Calderón, siguiendo el modelo de los partidos paraestatales de los años 60, lo que iban a festejar tras la aprobación de la contrarreforma energética precisamente la trágica noche del 4 de noviembre en la que el avionazo frustró el anuncio público (Milenio Diario del 23 de junio). No extraña, por lo mismo, que la señora Oliva tenga en su campaña como oferta principal a los iztapalapenses la de que hará entrar al Ejército federal a Iztapalapa, creyendo así sentar las bases para que Acción Nacional se apodere de la capital en 2012.
6. El objetivo de la extrema derecha en México es, como se ve, muy claro: se trata de aparentar tras este proceso electoral que salen supuestamente fortalecidos y que tienen vía libre para seguir cometiendo todo tipo de tropelías desde la cúspide del Estado y, en particular, para seguir reconvirtiendo al régimen político mexicano, conforme a los viejos dogmas centralistas y autoritarios de los conservadores mexicanos, y a lo que es su interpretación de lo que ha de ser el Estado neoliberal.
7. El modelo neoliberal impuesto desde los años 80 en el mundo occidental supuso una reformulación del sistema capitalista que al entregar más impunemente el control estratégico de la economía a los consorcios multinacionales implicara nuevas estructuras de los estados nacionales y otras formas de ejercicio del poder político, y lo más aberrante de lo que acontece en México es que al amparo de esas tesis delirantes, derrotadas ya por la experiencia trágica del pasado reciente, de manera anacrónica, los panistas-yunquistas en el poder siguen desmantelando y pisoteando el orden constitucional mexicano: cancelándole derechos a los mexicanos y tratando de edificar un poder cada vez más centralizado e impune, como se evidencia en este proceso electoral.
8. Los conservadores mexicanos pugnaron siempre por un poder centralizado y esa es ahora una obsesión de Calderón, que utilizando al Ejército federal en su supuesta lucha contra el narcotráfico ha violentado por completo el orden constitucional y vulnerado la autonomía de estados y municipios, como lo hace ahora queriendo que se ignore que en la Constitución mexicana el gobierno federal no es superior a los gobiernos de los estados y no puede hacerlo todo, como lo pretendió Gobernación tras el michoacanazo y busca hacerlo ahora Calderón al tratar de arrojar la responsabilidad por el incendio de la guardería de Hermosillo al gobierno de Sonora.
9. Lo menos que se puede decir del titular de Gobernación, Fernando Gómez Mont, cuando acusa al gobernador de Sonora de altanero y de espetarle que no acepta el tono que usa contra Calderón (24 de junio) es que es un ignorante: en la Constitución mexicana, el gobierno federal no lo puede todo como acontecía en las dictaduras del siglo XIX, y los gobernadores de los estados no son subordinados del Ejecutivo federal, por lo que pueden hablarle como les parezca. Cuando un gobernador como el perredista michoacano Leonel Godoy se doblega indignamente ante Calderón, y acepta con sumisión la violación del orden constitucional, contribuye al retroceso político de México.
10. El riesgo ante el que se encuentra el país es, como se ve, muy grande, pues el panismo-yunquismo está edificando en los hechos un poder cada vez más centralizado y autoritario y esa es quizás la cuestión fundamental a decidir en este proceso electoral.

López Obrador: la campaña interminable

Jorge Camil
A principios de 2008, en un artículo titulado Un conflicto interminable” (La Jornada 21/3/08), llegué a algunas conclusiones que siguen teniendo validez. Observé que en el entorno acrimonioso de las reformas (fiscal y electoral), el país seguía atrapado en el encono y la frustración del conflicto electoral de 2006, y terminé con una advertencia: “mientras la República languidece, seguimos enfrascados en la lucha del ‘voto por voto; casilla por casilla’”.
Hoy, a mitad del sexenio, cuando sufrimos la peor crisis económica de la historia, y la lucha contra el crimen organizado languidece en punto muerto, no hemos superado aún el encono generado por el conflicto electoral de 2006. Vislumbramos un nuevo conflicto electoral, que no debería alcanzar las proporciones del anterior, si no estuviera nuevamente en juego la Presidencia.
En 2008 lamenté que Andrés Manuel López Obrador, enfrascado como estaba en todos los conflictos que amenazaban la gobernabilidad del país, no hubiese querido dejar la lucha poselectoral para una ocasión más propicia, como serían las presidenciales de 2012. Para ilustrar el tema, mencioné la patriótica decisión de Al Gore en 2000, cuando suspendió su lucha presidencial por el bien de la nación, y el conflicto electoral de Kenia en 2008, donde Mwai Kibaki y Raila Odinga le pidieron a Kofi Annan que arbitrara una disputa que amenazaba convertirse en genocidio.
Leyendo el último libro de Roger Bartra, La fractura mexicana (Debate), y ante los acontecimientos de Iztapalapa, pienso que el conflicto electoral de 2009 va a tener, después de todo, consecuencias indeseables (la posible extinción de la izquierda mexicana y la firme entronización del binomio PRI-PAN en 2012). Bartra analiza la derrota de la coalición Por el Bien de Todos en 2006, y predice un importante desplome de la izquierda en 2009, “como consecuencia del lamentable espectáculo de sus actitudes rijosas y de su corrupción interna”. (A una semana de los comicios todas las encuestas coinciden con esa predicción y le otorgan al PRD un tercer lugar en las elecciones para diputados federales.) Bartra, sin embargo, reconociendo los errores de López Obrador en 2006 (llamar chachalaca al Presidente, tolerar la arrogancia de sus voceros y adoptar una actitud poco razonable ante la clase media y los empresarios), atribuye el fracaso de la izquierda a un problema más vasto que la personalidad y decisiones de López Obrador. Reconoce que tras el derrumbe del bloque socialista la izquierda sufrió un lento proceso de sustitución de las ideas por los sentimientos. “Las ideas han ido retrocediendo ante las pasiones.” ¿Y cómo negar esa verdad frente al desmoronamiento del PRD (ocasionado en gran medida por las pasiones que genera López Obrador) y a las pasiones que han aflorado en el conflicto de Iztapalapa? Es obvio que estamos frente a una decisión fundamental de López Obrador: si su propósito no es únicamente medir fuerzas con Felipe Calderón a mitad del sexenio, es un hecho que ha decidido continuar a plena máquina su campaña presidencial hacia 2012.
Desafortunadamente, su campaña no muestra una estrategia diferente; comienza donde terminó el episodio anterior: entre conflictos, descalificaciones, epítetos y desacuerdos destinados a enardecer los ánimos y bloquear el diálogo. Esta forma de campaña podría extinguir a la izquierda mexicana que casi alcanzó la presidencia en 2006. ¿Cómo explicar su actitud? Acusó al TEPJF y a la dirigencia del PRD de operar bajo el manto de la “mafia político financiera” que se ha convertido en su nueva “bestia negra”. Humilló al PRD, “su partido” (al que sólo una amplia base proselitista le impide “mandar al carajo”). Su estrategia en torno al Juanitogate (que de “renuncia” se convirtió en “licencia”) fue un acto arbitrario e ilegal para burlar el sistema electoral, y una falta de respeto al jefe de gobierno y a una asamblea que aún no ha sido elegida.
En su último arranque entabló en contra de los tres últimos ex presidentes, Felipe Calderón y algunos importantes empresarios (los supuestos integrantes de la “mafia” que lo tiene obsesionado), una insensata denuncia penal sin ningún futuro jurídico, destinada a incrementar la crispación de las elecciones intermedias. Basado en un refrito de viejas acusaciones, el “presidente legítimo” rompió nuevamente lazos (y cualquier posibilidad de diálogo) con los principales partidos políticos y con los empresarios. Con el paso del tiempo el mundo ha ido descubriendo el importante papel que juega la apertura democrática en la solución de temas como la pobreza, el medio ambiente, la inseguridad, la salud, las oportunidades económicas, el acceso a la educación y a las nuevas tecnológicas. Por lo visto, en este segundo episodio, López Obrador esconde tras una cortina de populismo sus ambiciones presidenciales, y se aleja nuevamente de cualquier diálogo que favorezca el arribo de la democracia incluyente. Seguimos atrapados entre la fractura irremediable de la izquierda, las pasiones del populismo y la impotencia de la derecha.
http://www.jorgecamil.com

miércoles, 17 de junio de 2009

Exige la comunidad científica la renuncia del director del Conacyt

  • Juan Carlos Romero Hicks no impulsa el desarrollo del sector: René Drucker Colín
  • Inaceptable, la pretensión de recortar el presupuesto en el área: Rosaura Ruiz Gutiérrez
  • La administración calderonista no cuenta con una verdadera política de apoyo, señalan


Emir Olivares Alonso

Integrantes de la comunidad científica del país exigieron la renuncia del director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Juan Carlos Romero Hicks, por su incapacidad y deficiente gestión al frente del organismo, además de que no cuenta con el perfil para el cargo. Consideraron que la ciencia en México es un desastre, por lo que apremiaron una restructuración con una visión de Estado que apoye e impulse el ramo.
Científicos de diversas instituciones públicas de investigación coincidieron en que la administración calderonista no cuenta con una verdadera política científica, al grado de que el propio titular del Ejecutivo federal la confunde con bienestar social. Agregaron que el presupuesto para el sector es raquítico y criticaron que se pretenda recortar aún más, debido a la crisis económica, y advirtieron que con los gobiernos panistas y los últimos priístas se ha tenido un retroceso.
Durante el foro La ciencia en México: zona de desastre, organizado por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), René Drucker Colín, director de Divulgación Científica de la UNAM, demandó al titular del Conacyt su renuncia, “o que lo renuncien”, porque no ha cumplido con sus funciones en favor de la defensa, desarrollo e impulso de la ciencia y la tecnología en el país.
Palanca para el desarrollo
Subrayó que Romero Hicks no se ha atrevido a gestionar ante la Cámara de Diputados mayores recursos para el sector que los propuestos por Felipe Calderón, con el argumento de que “el Presidente ya había designado el dinero para ciencia”.
Si bien es cierto que la ciencia no resolverá todos los problemas del país, sí constituye una palanca para el desarrollo, por lo que es fundamental sensibilizar a la clase política sobre la importancia de ese sector, que no sólo necesita de mayores recursos, sino de crear un verdadero proyecto de Estado al respecto, dijo el ex presidente de la AMC.
Aseveró que el Conacyt requiere de un director con un perfil científico, combativo, que tenga el respaldo y respeto de la comunidad científica y de la sociedad, y que entienda la importancia de la ciencia para la nación, el cual –dijo– no cubre Romero Hicks.
Octavio Paredes López, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Irapuato e integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM, sostuvo que Calderón nombró en sitios estratégicos –como los encargados de la educación y la ciencia– a personajes que lo beneficiaron llevando votos para el partido en el poder.
En cambio –resaltó– el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, designó como asesores y ministros en temas como energía, medicina y agricultura a premios Nobel, es decir, personas de “altísima calidad científica”. Lo anterior, porque el mandatario estadunidense sí comprende que la ciencia es fundamental para la seguridad, prosperidad, salud y calidad de vida en su país.
El también premio Nacional de Ciencias y ex presidente de la AMC consideró que el Conacyt “va de mal en peor, ya es un modelo agotado que debe reconsiderarse”. Por ello llamó a impulsar una restructuración a fondo de la ciencia mexicana. Y criticó que los científicos mexicanos, por su falta de colaboración, no hayan logrado un cambio en la dirección de las políticas para el sector.
Por el contrario, dijo, en los más recientes sexenios se ha emprendido una política de desmantelamiento de las instituciones científicas del país, como la desaparición de la Comisión Nacional del Espacio Exterior y de los Laboratorios de Desarrollo Industrial, o el debilitamiento del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pesqueras y del Colegio de Posgraduados. “Hay una tendencia a eliminarlos.”
Rafael Loyola, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y miembro de la AMC, destacó que la alternancia política no fue favorable para la ciencia, pues “el segundo gobierno de confección conservadora repitió el desatino de designar, más por acomodo político que por pertinencia, a un responsable de la política científica carente de trayectoria de investigación”.
Fallido proyecto
Dijo que, lejos de corregir el rumbo de acuerdo con los resultados y las críticas al modelo aplicado para el desarrollo de la ciencia y la tecnología que se presentaron durante el sexenio anterior, Romero Hicks “retomó con mayor vigor el fallido proyecto de la administración foxista, al recuperar con fanfarrias la devoción del desarrollo tecnológico y la innovación sin ciencia y sin científicos, diluir la participación de esta comunidad, desdibujar la conducción del Conacyt en beneficio de la Secretaría de Economía y facilitar los regalos a los empresarios sin mecanismos que aseguren corresponsabilidad”.
La actual presidenta de la AMC, Rosaura Ruiz Gutiérrez, subrayó que es “inaceptable” la pretensión de recortar los de por sí insuficientes y bajos presupuestos para educación, ciencia y tecnología.
Aseveró que aunque México vive una crisis generalizada, es viable llevar a cabo un rescate financiero. Para ello, recordó que en días recientes propuso un programa de rescate, el cual sostiene que el incremento gradual del presupuesto para ciencia y tecnología es autofinanciable.

lunes, 15 de junio de 2009

El neoliberalismo, raíz común de las crisis actuales: Chomsky



Insta a desmantelar el edificio de ilusiones que se vende como democracia de libre mercado
Deplora que casi todos se refieran a los problemas financieros y pocos a la hambruna mundial
¿Por qué no ocupar una planta para producir transporte masivo?, cuestiona en referencia a GM
David Brooks
Corresponsal
Nueva York, 14 de junio. Cuando se habla de la crisis, casi todos se refieren a la financiera, ya que afecta directamente a los ricos, pero la crisis de los mil millones de seres humanos que enfrentan hambruna –entre ellos unos 40 millones en Estados Unidos– no es la de mayor prioridad, porque todos los aquejados son pobres, afirmó Noam Chomsky.
Con voz tranquila, Chomsky cuidadosamente devastó los mitos del llamado libre mercado, y documentó de manera sintética las múltiples crisis –la financiera y económica, la del militarismo, la del medio ambiente y la alimentaria, entre otras– y sus hilos en común, construyendo una radiografía de un sistema que se enmascara como democracia, pero que al fin tiene el objetivo de socializar costos y privatizar ganancias y defender el privilegio de la cada vez más reducida minoría rica, con consecuencias cada vez más siniestras para las mayorías y el propio planeta.
Es necesario desmantelar el edificio de ilusiones que se vende como democracia de libre mercado para que el ser humano sobreviva, y para hacerlo se requiere un enfrentamiento con el modelo que busca proteger los intereses de la minoría de la opulencia contra las mayorías, aseveró.
El pueblo paga los costos
Chomsky habló el pasado viernes, ante unas mil 500 personas, desde el podio famoso de la iglesia Riverside –el mismo en que Martin Luther King Jr ofreció su histórico discurso de 1967 contra la guerra de Vietnam y el sistema imperial estadunidense, donde también se ha escuchado a Nelson Mandela, y más recientemente a Arundhati Roy–, en un acto organizado por el Brecht Forum, centro independiente de estudios de izquierda.
Las crisis de hoy están entretejidas de varias maneras, dijo, y algunas son de mayor prioridad que otras, por la simple razón expresada por Adam Smith de que los principales arquitectos de las políticas aseguran que sus propios intereses son los que imperan, sin importar los costos.
Y Chomsky, como siempre, ofreció ejemplo tras ejemplo, documentando la historia. Habló de la historia de Haití, desde los franceses y la invasión estadunidense de Woodrow Wilson, hasta el manejo que hizo Washimgton del desafío de Jean Bertrand Aristide, tanto por el republicano George Bush (padre) como por el demócrata Bill Clinton, imponiendo el modelo neoliberal, con el resultado inevitable de destruir la soberanía económica de ese país, el cual ahora está en las primeras filas de la crisis alimentaria.
Esa historia es muy parecida por todo el mundo, agregó, señalando a Bangladesh y decenas de ejemplos más.
La raíz común de las crisis de hoy en el Sur y el Norte es el giro hacia el neoliberalismo que se da en los años setenta, declaró. Eso marcó el fin del crecimiento sostenido de la era de posguerra, conocido como la edad de oro del capitalismo, con su estado de bienestar y sus incrementos en niveles de ingreso y derechos, lo que fue un capitalismo de Estado.
Hoy día, el libre flujo del capital crea un Senado virtual que realiza un referendo instantáneo que vota en contra de intentos de beneficiar a las mayorías a costa de sus intereses.
Ahora, con la crisis actual que afecta a los ricos, se adopta la misma estrategia de siempre: la población paga los costos y asume el riesgo, mientras las ganancias son privatizadas.

Desde el púlpito de la iglesia Riverside de Nueva York, Noam Chomsky dijo el fin de semana que ante las crisis existentes el sistema neoliberal protege a las minorías opulentas en detrimento de las mayoríasFoto Elizabeth Coll
También se enfocó en el plano de la política exterior, indicando que Washington no desea abandonar tan rápidamente su presencia en Irak, y advirtió que el nuevo enfoque sobre Pakistán y Afganistán es un juego muy peligroso, ya que amenaza la paz mundial y la supervivencia humana, por las armas nucleares que están ahí.
Añadió que es alarmante que un asesino miembro de las fuerzas especiales de ojos enloquecidos, el general Stanley McChrystal, haya sido nombrado comandante de las fuerzas estadunidenses en Afganistán.
Por otro lado, señaló que ahora es momento clave para definir la sobrevivencia humana ante la crisis climática.
Tenemos que enfrentar tal vez lo más importante: cómo revertir el modelo corporativo-estatal establecido durante la posguerra, promovido por las empresas automotrices, petroleras y llanteras, entre otras, que ha llevado a esta crisis ambiental y otras.
En su repaso de las crisis del mundo, expresó que para imponer políticas que no reflejan el interés de las mayorías en Estados Unidos y en otros países, se recurrió menos a la fuerza que al control de la opinión pública a través de la industria de relaciones públicas, con el fin de crear la manufactura del consenso.
Pero siempre impera, desde los inicios de esta república, la noción de proteger los intereses de la minoría opulenta contra todos los demás, con conceptos de que una minoría inteligente tiene que gobernar a una mayoría ignorante y metiche. Ahora eso es manejado por una elite tecnocrática, pero con la misma doctrina.
Resaltó la resistencia popular para enfrentar el proyecto de la elite, y subrayó que las rebeliones de los años sesenta tuvieron un efecto civilizador. Agregó que siempre se han lanzado ataques de la elite contra la democracia y que el modelo de libre mercado corporativo permanece como el obstáculo a la eficiencia y la toma racional de decisiones.
No hay razón para permanecer pasivos, comentó a su público de izquierda. ¿Por qué no ocupar una planta (en referencia a los recortes de General Motors) para convertirla en centro de producción de transporte masivo? No es un planteamiento exótico. Que los trabajadores controlen sus plantas es tan típicamente estadunidense como la tarta de manzana.
De hecho, abundó, parte del objetivo de los administradores del sistema actual es borrar toda memoria de las luchas sociales, pero advirtió que sospecha que estas tendencias siguen latentes en los de abajo y pueden ser despertadas. Éste es un momento propicio para hacerlo.
La tarea, añadió, es superar el déficit democrático y promover una sociedad democrática que funcione en realidad. Entre las claves para lograrlo identificó la renovación de los sindicatos, la lucha educativa y cultural y lo necesario para desmantelar el edificio de ilusiones por la minoría que gobierna en las llamadas democracias formales.
La crisis fundamental hoy día, resumió, es tal vez la del déficit democrático, esa brecha que existe entre los intereses de las grandes mayorías y las políticas de los gobernantes

viernes, 12 de junio de 2009

El incendio

Luis Javier Garrido
El país está indignado por el incendio de una guardería privada en el contexto de corrupción metainstitucional del panismo, que provocó la muerte, hasta ahora, de 44 niños, negocio del cual es codueña Marcia Gómez del Campo, prima de Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa de Felipe Calderón, y más aún por las torpes maniobras de la pareja de Los Pinos por zafarse de su responsabilidad en los hechos delictivos.
1. El fuego que acabó la tarde del viernes 5 con la estancia infantil ABC de Hermosillo (Sonora), subrogada por el IMSS a unos influyentes, entre los cuales está una pariente de la esposa de Calderón, provocando la muerte de decenas de niños, ha terminado por evidenciar las consecuencias del desmantelamiento inmoral que en aras de intereses privados se hace de las instituciones del Estado –en este caso el IMSS–, supuestamente al aplicarse los dogmas monetaristas, pero también hasta dónde llegan los actos de perversión política del gobierno panista, y el nivel de corrupción y de cinismo inocultables de Felipe Calderón y de su grupo de allegados.
2. La indignación nacional es aún mayor porque este desastre evidencia que la nueva “clase política” neoliberal, de la cual el PAN es prototipo, lo único que busca al enquistarse en los puestos públicos es lucrar sin cortapisa ética y jurídica, aprovechándose del proceso de privatizaciones que se les han impuesto del exterior y que no les importa prevaricar con el patrimonio de la nación, como hace ahora con las instituciones y programas de salud y de seguridad social, que deberían ser prioritarias para cualquier gobierno.
3. El proyecto neoliberal, que ha fracasado estrepitosamente, ha supuesto en el mundo, como se conoce hasta la saciedad, el desmantelamiento de los estados nacionales al privatizar organismos, empresas y servicios públicos para hacer de éstos pingües negocios privados, en particular de los consorcios multinacionales y de las mafias de políticos que les sirven como instrumento, haciendo nulos los derechos de la sociedad y deteriorando las condiciones de vida de los pueblos, y esto se sigue haciendo de manera impune en México, a pesar de las gravísimas consecuencias que entraña.
4. El desmantelamiento del IMSS y del ISSSTE fue abordado desde los sexenios de Salinas y de Zedillo, y más claramente por el gobierno antinacional y corrupto de Vicente Fox y por la administración espuria de Calderón no sólo por cumplir con las exigencias del exterior, sino para satisfacer los intereses políticos y económicos de las mafias en el poder, y no les ha importado hacer esto en abierta violación al marco legal del país, pues al subrogar las guarderías del IMSS se está trastocando seriamente el orden jurídico del país, y esto no parece nadie estarlo percibiendo.
5. La subrogación de funciones del Estado no tiene cabida en el orden jurídico mexicano, y por eso mismo debería destituirse a Daniel Karam, titular del IMSS, y procederse jurídicamente contra sus predecesores. El mayor escándalo por el desmantelamiento del IMSS por la vía que se está haciendo es que se está procediendo con absoluta burla al orden constitucional con el objetivo de convertir los servicios públicos en negocios privados, actuándose no sólo de manera inmoral, sino ilegal, pues no hay sustento jurídico alguno, pues la subrogación es una figura del derecho privado, pero no tiene cabida en el derecho público.
6. El hecho de que la parentela de Calderón y de su esposa aparezcan cada vez más en casos de corrupción institucional, tal como acontecía con los Fox –la anterior pareja presidencial–, ha agraviado a los mexicanos en un aspecto tan sensible como es el del enriquecimiento ilícito de los funcionarios y de sus parientes en cualquier área, pero sobre todo en las de bienestar social, en especial cuando esto se produce al desmantelar las instituciones públicas, edificadas durante décadas por los gobiernos posrevolucionarios con la contribución y sacrificio de muchas generaciones de mexicanos, pero este caso ha ofendido gravemente al pueblo por las mentiras y actos demagógicos del gobierno de facto de Calderón al pretender soslayar su responsabilidad.
7. La reacción del gobierno ilegítimo panista ha sido la misma de los años del priísmo: interesarse en la impunidad de la clase política y de sus propios parientes antes que en las víctimas y en el desastre de las instituciones. Además de ser cesados algunos funcionarios federales y locales por las múltiples irregularidades con las que funcionaba la guardería subrogada, y de hacerse todos los dolientes, nada ha pasado. Luego de que su esposa Margarita declaró que no conocía a su propia prima (cuando notas periodísticas las evidenciaban haber estado juntas hace unos días en una fiesta familiar), de que la mayor parte de los medios y en particular el duopolio televisivo omitieran hablar de que la codueña del negocio de la guardería es la prima de la esposa de Calderón, y de que los voceros del gobierno federal insistieran en culpar al gobierno de Sonora por la tragedia –a pesar de ser un asunto federal–, la PGR ha concluido el 10 de junio que nadie irá a prisión por este caso.
8. La guardería es, a pesar de todo, un microcosmos que permite ver la realidad de México. Un caso de corrupción en apariencia menor como el que reveló este incendio, evidencia no sólo el proceso de abandono del Estado de sus responsabilidades subrogándolas anticonstitucionalmente, sino también el nivel de corrupción del panismo en el gobierno. Ahí están también, como otros botones mayores de muestra al lado del negocio de la prima de la esposa de Calderón, el de los mil 500 millones de pesos ganados por Diego Fernández de Cevallos a la SCT, ahora a cargo de su ex asesor Juan Molinar Horcasitas, o el de los contratos ilegales otorgados por Jesús Reyes-Heroles (director general de Pemex) a multinacionales con las cuales ha tenido negocios personales, o el de la vinculación de múltiples funcionarios panistas con el narcopoder que Calderón pretende combatir.
9. El incendio de la guardería de la parienta política de Calderón, que ha terminado por convertirse en una tragedia nacional, pues ha causado más víctimas que la epidemia de la influenza porcina (magnificada por el gobierno con aviesos propósitos políticos), evidencia que el país sigue inmerso en un proceso de ilegalidad cada vez mayor, de corrupción desenfrenada y de impunidad, y en el camino hacia una fascistización.
10. Pero lo más grave es que muestra que la estructura y las funciones del Estado están ya completamente trastocadas, dejando inermes a los mexicanos cuyos derechos fundamentales no se están sólo violentando, sino cancelando por el panismo en el poder.

jueves, 11 de junio de 2009

Otro logro de la UNAM; obtiene el Premio Príncipe de Asturias


El galardón, por su impulso a corrientes de pensamiento humanístico, liberal y democrático

Abrir puertas a exiliados, otro mérito

Armando G. Tejeda
Corresponsal

Madrid, 10 de junio. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue reconocida hoy con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, con lo que se rinde un homenaje a su permanente labor de impulsar corrientes de pensamiento humanístico, liberal y democrático en América. La institución se convierte así en la primera universidad pública en recibir este prestigioso galardón, cuya candidatura concitó numerosos apoyos de México y de España –más de mil 500–, que permitieron su elección en lugar del diario estadunidense The New York Times, su rival en las últimas votaciones.
La UNAM, con más de 300 mil estudiantes y de 34 mil profesores, es la más grande e influyente de Iberoamérica. Sus casi 100 años de historia –desde su fundación en 1910– han sido cruciales para valorar su importancia no sólo para nuestro país, sino para el conjunto de América Latina. El jurado, integrado por una variopinta selección de intelectuales, académicos y representantes de la cultura, otorgó un valor extraordinario a la impronta que ha dejado la UNAM en distintos periodos históricos, como la forma en que recibió a los exiliados republicanos españoles, refiriéndose a los catedráticos e investigadores, que se unieron de inmediato a las filas de su plantilla de profesores.
El acta del jurado, leída en Oviedo, destaca que la UNAM ha sido el modelo académico y formativo para muchas generaciones de estudiantes y ha nutrido el ámbito iberoamericano de valiosísimos intelectuales y científicos. Añade que esta institución acogió con generosidad a ilustres personalidades del exilio español de la posguerra, al tiempo que ha impulsado poderosas corrientes de pensamiento humanístico, liberal y democrático en América y ha extendido su decisivo influjo creando una extraordinaria variedad de instituciones que amplían el mundo académico y lo entroncan en la sociedad a la que sirven.
La larga y prolífica historia de la UNAM –que se remonta a 1551, cuando se fundó la Real y Pontificia Universidad de México– fue un argumento incontestable para el jurado. La candidatura la presentó el embajador de España en México, Carmelo Angulo Barturen, y contó con el apoyo inmediato de numerosas personalidades de este país, entre ellos los ministros de Relaciones Exteriores y de Educación, Miguel Ángel Moratinos y Ángel Gabilondo, rector de la Universidad Autónoma de Madrid. La propuesta también recibió el apoyo de otros galardonados con este premio en versiones anteriores, como el Nobel colombiano Gabriel García Márquez, Francisco Bolívar Zapata, Marcos Moshinsky, Ricardo Miledi, Antonio García Bellido, Pablo Rudomín, Carlos Fuentes y El Colegio de México.
Uno de los aspectos que más valoró el jurado fue la capacidad de la universidad para aportar análisis y alternativas en la solución de graves problemas que aquejan a México.
En 2007, la UNAM obtuvo otro reconocimiento al ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y año con año crece en el escalafón de los centros universitarios de mayor prestigio en el mundo. La encuesta más reciente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas situó a la UNAM en el lugar 44 a escala internacional, con lo que es la institución docente de más prestigio de Iberoamérica. Asimismo, el jurado valoró otro dato incontestable: los tres premios Nobel de México pertenecieron a la UNAM, Octavio Paz, (Literatura) Arturo García Robles (Paz) y Mario Molina (Química).

La UNAM recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades por su impulso a diferentes corrientes de pensamientoFoto María Meléndrez Parada
Entre las reacciones al galardón destacó la del propio príncipe de Asturias, Felipe, quien no suele valorar el dictamen del jurado el mismo día de su publicación. En esta ocasión reconoció su satisfacción por esta decisión, y recordó la generosidad de la UNAM con los intelectuales españoles en tiempos difíciles, además de exaltar la excelencia de su tradición académica, su influencia y compromiso solidarios con el desarrollo cultural del continente iberoamericano.
El canciller español, Moratinos, insistió en que el galardón es muy merecido. Mientras el ministro Gabilondo señaló que la UNAM es centro de irradiación que ha contribuido al desarrollo de las humanidades, donde el destierro se convirtió en transtierro para los exiliados en México.
Hogar de exiliados
El secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Álvaro Marchesi, dijo que es una gran noticia para todos que se reconozca a una institución que lleva décadas formando profesionales útiles para la sociedad, y recordó que la UNAM abrió sus puertas a los perseguidos políticos que huyeron de las dictaduras que asolaron América Latina en el siglo pasado.
Antonio Suárez, empresario asturiano afincado en México y miembro de la Fundación Príncipe de Asturias, se felicitó por el galardón, al sostener que la UNAM representa “el alma de México, es la casa mater que va más allá de una casa de estudios; es el universo donde se confrontan ideas y cuna de grandes pensadores”. Añadió que este premio elevará la moral de los mexicanos.
El presidente de la Asociación Iberoamericana de la Comunicación, Carlos Fernández Collado, consideró que esto traerá esperanza, en el sentido de revalorizar el pensamiento iberoamericano.
El catedrático de literatura de la Universidad de Salamanca Ricardo Senabre, presidente del jurado, señaló que la UNAM ha derramado su sabor y el amor a la libertad por toda América.
Otro miembro del jurado, el prestigioso editor alemán Han Meinke, afirmó que la UNAM es un fenómeno único en el mundo hispánico, tanto por su labor académica como por su implicación en la vida social y cultural.
El galardón, dotado de 50 mil euros (70 mil dólares) y una escultura de Joan Miró, se entregará en Oviedo, capital de Asturias. La UNAM compartirá escenario con los otros galardonados este año, entre ellos el arquitecto Norman Foster, la Organización Mundial de la Salud y el naturalista británico David Attenborough.

miércoles, 10 de junio de 2009

Voto blanco: ¿ruta de escape?

Luis Linares Zapata
Las arterias que alimentan la vida organizada y hasta particular de los mexicanos están seriamente erosionadas. Años de frustrante crecimiento económico han desgastado el incipiente capital acumulado durante la bonanza pasada. Los saldos son notables en las atestadas calles citadinas sin orden, en las universidades sin presupuesto adecuado, en el desempleo que se arrellana en plazas y cantinas, en los campos de labranza moribundos, en la prestada tecnología de otros tiempos, en el aparato educativo apresado por intereses bastardos o en los pleitos de la plutocracia por defender prebendas y acrecentar sus lujos. La resultante, en forma de corrosivo malestar, cunde en miles de hogares y enferma el ánimo de otros tantos millones de individuos.
Las continuas traiciones a la incipiente democracia han robustecido tal descontento al grado de transmutarla en un ingrediente tóxico que actúa contra ella. Una explosiva mezcla de energía colectiva que, a pesar de todo su potencial destructivo, aún se enclaustra y consume en el defectuoso proceso electoral en marcha. En él se agota por ahora y sus angustiadas protestas llevan el marcado corte de la impotencia. Las elites, tanto privadas como públicas, no oirán el mensaje que se pretende enviar urbi et orbe. Pasada la tormenta previa al 5 de julio, esperan que la cotidianidad envuelva la rebelión. Todo esto se verá, después, como la transitoria e infecunda promoción de unos cuantos. Protesta que se bifurca en distintas rutas de salida y alienta pocas oportunidades de concreción.
Otra de las causales apunta hacia gobernantes frívolos, facciosos y patrimonialistas que han ido aceitando la corrupción para usarla en su beneficio o en la formación de sus feudos de poder y maniobra. En esos terrenos pantanosos, la ineficacia gubernamental se ayunta con la privada para dar testimonio de las puertas cerradas al progreso, y los triunfos, grandes o pequeños, se esfuman del vocabulario cotidiano. La impunidad se asienta como la palanca indispensable para sellar todo pacto de continuidad del estado de cosas. Se contribuye así, de manera por demás eficaz, a solidificar el desaliento que carcome a la sociedad mexicana de estos aciagos tiempos.
Contadas instituciones y personajes se libran de la chamusquina que han encendido conspicuos segmentos de la opinocracia contra los partidos y sus candidatos. Conductores de variados programas noticiosos, críticos con salidas continuas en medios masivos, académicos buscados como referentes asiduos de la verdad oficial, reciben el beneplácito de los concesionarios para adelantar su propia vendetta contra la ley electoral recién aprobada por el Congreso. El dolor causado por ella a sus amplios bolsillos caló hondo. Más aún resintieron tales empresarios de la comunicación la resistencia, aunque momentánea, de muchos legisladores a sus deseos, caprichos y mandatos.
La conclusión se antoja como desgrane consecuente, tajante y parcial: no vale la pena hacerse cómplice de tan degradada vida pública. La abstención o el voto en blanco se imponen como atractiva, hasta justa y necesaria huida ante tal descomposición de la partidocracia que reina. Una encrucijada que apunta hacia una alternativa inerte, inmovilizadora, pero que encuentra bases ciertas de sostén entre la mediocridad de las figuras públicas o en las sospechosas candidaturas de futuros legisladores. Similar sentimiento negativo se eleva por las cómplices ataduras que se traslucen en las propuestas para los gobiernos locales en juego.
De esta forma, el desamparo no es ya un aislado producto de los cerrados horizontes económicos que se enseñorean en el imaginario colectivo e individual. Tampoco se alimenta sólo de los fracasos y fraudes recurrentes a la vida democrática. Es, más bien, un corrosivo aliento totalizador de búsqueda que no encuentra asideros reales. Todo lo que rodea parece cerrado, trampeado, falso, mal intencionado y los beneficios, como siempre, se concentran en unos privilegiados. El desuso continuo de los escasos recursos públicos termina mezclado con los privados. Las penurias cotidianas de millones, la injusticia e inseguridad, el desamparo, como regla inevitable, es el sustrato que consume la energía protestante de los ciudadanos. El oneroso costo social y cultural de la decadencia propiciada por un modelo de gobierno que se perpetúa a sí mismo, a pesar de sus terribles efectos sobre las mayorías. Los años de redundantes promesas incumplidas, las rotas fantasías procreadas por ambiciosos líderes, monseñores, gerentes y demás dirigentes de una elite sin escrúpulos. Pero, también, aceptadas, con la debida resignación, hasta con entusiasmo a veces, por numerosos segmentos parapetados en las buenas costumbres del individualismo, el buen nombre y la obsecuencia interesada para los de arriba.
La opción del voto nulo o la abstención no es el conducto adecuado para la protesta por un estado de cosas insensible al sufrimiento y la postración. Urge encontrar el punto de apoyo indispensable para enderezar el rumbo. En todo este desaguisado hay culpables: los partidos grandes, esos que han contrahecho el sistema y pueden subordinarse a los grupos de presión. Tanto PRI como PAN, y varios segmentos de la izquierda seudo moderna injertados en el PRD, han sido colaboradores activos del desastre. No merecen el voto actual. Los arquitectos del modelo están fuera, pero tienen correas de trasmisión internas en estas organizaciones políticas. A estos partidos les dolerá, no la abstención; tampoco el voto nulo, que no les reduce prerrogativas o curules, sino el voto por otros partidos. Hay muchos chicos, marginales, que hacen un esfuerzo mayor y abanderan mejores causas. Entre éstos también hay cínicos negociantes (Verde ecologista) o aliados condicionales del fraude (la Alianza de Gordillo) que son falsas puertas. Otros han encauzado su camino, a pesar de sus orígenes y, ahora, son yuna alternativa real.

No votar: ejercicio de realidad


Arnoldo Kraus
Una de las cualidades más bellas del ser humano es admirar. Al admirar a una persona, se desea ser como él, se ensalzan sus actividades y se aprecian sus virtudes. No lo digo yo: lo dice la experiencia de la vida y lo subrayan algunos pensadores. Sobran ejemplos. Descartes, por un giro aciago del destino, entra en contacto con la reina de Suecia a quien le manda su tratado del amor y de las pasiones. Para Descartes son seis las pasiones: amor, odio, deseo, alegría, tristeza y admiración. La admiración, siguiendo al intelectual holandés, es una cualidad necesaria; por medio de ella se progresa, se crece. Antes, mucho antes, Aristóteles, escribió: “… la admiración impulsó a los primeros pensadores a especulaciones filosóficas”, y agregó: “… el comienzo de todos los saberes es la admiración”. La admiración camina de la mano con el aprecio que se tiene hacia una persona por contar con atributos extraordinarios o sobresalientes; incluye también respeto y confianza.
El problema que se ha suscitado en relación con el “voto nulo o blanco” mucho tiene que ver con la falta de admiración y el desprecio que se vive en México hacia la clase política. Aunque debe ser cierta la tesis que sugiere que la idea de no votar proviene de la derecha, la realidad económica, política, moral y social de nuestro país es suficiente razón para considerar la opción del voto nulo.
El descrédito, ganado a pulso, por la inmensa mayoría de nuestros dirigentes no tiene que ver sólo con la campaña que llama a anular el voto en los comicios del próximo 5 de julio. Su génesis es múltiple. Algunas razones son las luchas intestinas y corrientes de los partidos (el PRD a la cabeza), el desvío –robo– de cantidades inimaginables de dinero por el panismo de hoy y la quiebra del país como herencia del PRI. La desconfianza hacia la inmensa mayoría de los políticos y sus partidos es demoledora: los modelos políticos actuales han fracasado y siguen fracasando. En el contexto actual del PRI-PRD-PAN poco espacio queda para la esperanza.
¿Votar o no votar? Acudir a las urnas y anular el voto es una forma de votar. No acudir es no sufragar. La primera opción es un ejercicio de libertad individual y de desprecio hacia nuestros dirigentes. Incluye también falta de admiración y, según algunos analistas políticos, es producto del manipuleo originado desde la derecha. La segunda opción, no votar, retrata hartazgo, desconfianza en nuestra incipiente democracia, falta de esperanza, pobreza –los pobres no tienen para qué votar– y, finalmente, es también un ejercicio de libertad.
Los encargados de la política en México y el Instituto Federal Electoral consideran que el “voto blanco o nulo” es, entre otras afirmaciones, inadecuado, ya que “el abstencionismo implica una regresión a sistemas autoritarios”, amén de ser “un contrasentido del sistema democrático”, “un suicidio político y “una autoexclusión del sistema democrático que se fundamenta precisamente en el sufragio”. Esas tesis, todas veraces, chocan con la cruda realidad del país y cuestionan nuestro sistema democrático. Esas ideas deben confrontarse con una ciudadanía harta de las mentiras y de los hurtos de la clase política, con la inconformidad de la sociedad hacia nuestros dirigentes, con la falta de transparencia y con unas leyes que se aplican al antojo y conveniencia de quienes ostentan el poder.
Muchos años lleva México hundido por la falta de políticos que ejerzan su profesión con responsabilidad y ética. El abstencionismo no es nuevo en nuestro país. Ha sido una constante y sus cifras siempre han sido retrato de todas nuestras malas realidades. La sociedad, culta o inculta, pobre o rica, de ciudades o del campo nunca ha votado en masa. Lo ha hecho a cuentagotas.
La diferencia en 2009 es la campaña que “algunos” han emprendido alentando el “voto blanco o nulo”. Aunque sean los políticos de derecha los que auspician esa idea, ése no es el problema. El embrollo es otro. Es la situación económica de más de la mitad de los mexicanos y es la turbia moral de la mayoría de nuestros gobernantes.
Bueno sería admirar a algunos de nuestros políticos. Admirarlos y copiarlos. Promoverlos, imitarlos. Asombrarnos por lo que hacen y apreciarlos por lo que no hacen. Sorprendernos por sus nobles e inteligentes actitudes. Magnífico sería incluirlos en el tratado de nuestras pasiones y en los cuadernos de nuestros saberes. Si así fuese, es probable que hubiese muchas personas deseosas de sufragar.

La Iglesia frente al voto nulo


Bernardo Barranco V.
En la historia moderna, generalmente se respeta, aun sin estar de acuerdo, el orden social y normativo existente. En nombre de ese orden social, amenazado por el llamado al voto nulo, el episcopado mexicano se alista y se inscribe para promover la participación ciudadana durante el actual proceso, fomentar el sufragio de la población y, por tanto, abatir el abstencionismo. Sin embargo, dicha intervención, hasta hace muy poco cuestionada tanto por el Instituto Federal Electoral (IFE) como por Gobernación, transita por márgenes muy estrechos que el Estado laico le ha impuesto y corre el riego, como en 2003, de transgredir normas jurídicas y políticas.
La jerarquía percibe que encarar el voto en blanco puede congraciarse y legitimar campos de actuación en la esfera pública durante los procesos electorales. Sin embargo, hay que advertir que recorre terrenos complejos y no estoy tan seguro de que perciba bien el trasfondo de los actuales debates.
En una sociedad democrática y de respeto a las libertades, la cuestión y discusión sobre el voto en blanco o voto nulo no debería levantar sobresaltos. Es una opción que ninguna ley prohíbe a los ciudadanos tanto abstenerse como votar en blanco; en las sociedades modernas el voto nulo es incluso un recurso válido que puede llegar a impactar en la prerrogativas hacia los partidos.
Algunos miembros de la alta jerarquía católica se han “enganchado” en el debate sin discernir a fondo los entretelones de la controversia y de manera ramplona cuestionan la abstención. Históricamente, en las elecciones recientes el voto en blanco no ha rebasado 4 por ciento de los votantes, un periódico de circulación nacional calcula mediante sondeos que podría llegar el voto nulo hasta 10 por ciento.
Por tanto, independientemente de los resultados, el voto nulo no impactará el desenlace electoral final; sin embargo, el debate que en estos días ha llegado al clímax ya alcanzó un amplio y significativo nivel de formulación en la opinión pública como para dejar patente el alto grado de inconformidad social, que sin duda ha sacudido y preocupado a las altas dirigencias partidarias.
Hace meses, desde las redes de Internet, fue creciendo este reclamo que tomó forma en la discusión en los grandes canales de la prensa escrita y de los medios electrónicos. Distintos actores están confluyendo: artistas, intelectuales académicos, comunicadores, ex militantes de todos los partidos, ex consejeros del IFE, organizaciones civiles y sociales.
Ciertamente, hay diversos y muchas veces encontrados intereses; no obstante, concurren reclamos de insatisfacción, decepción, hartazgo, pérdida de confianza, indignación por abusos e impunidades: desencanto, pues, sobre el rumbo, nivel y estilo con que la clase política ha conducido al país.
Independientemente de la postura personal que se pueda asumir frente al voto, hay que reconocer el derecho y libertad de dichos ciudadanos y agrupaciones a utilizar un recurso válido en una democracia moderna.
El voto nulo se distancia de la abstención pasiva porque acepta el proceso electoral, participa de las reglas de la democracia y hace del voto blanco un recurso, una forma de expresión y presión política. Supone una discrepancia frontal sobre el catálogo de formas y de ofertas políticas, así como de los sujetos portadores. La abstención pasiva, en cambio, es la total ausencia de intervención en el derecho a sufragar; desapego, escepticismo y desinterés por participar de alguna forma porque no percibe ningún beneficio o por apatía.
Se han multiplicado por el país declaraciones y posicionamientos de obispos y algunas Iglesias que llaman a participar plenamente en lo electoral durante la jornada electoral que se avecina. En su mayoría cuestionan la iniciativa del voto nulo porque consideran que afecta la democracia y alienta la abstención. Por ejemplo, el coordinador de Enlace y Gestión del Consejo Representativo de Iglesias Evangélicas de Veracruz, Guillermo Trujillo Álvarez, señaló que esto no beneficia el crecimiento democrático del país. Los obispos, siguiendo las directrices del documento No hay democracia verdadera y estable sin participación ciudadana y justicia social, cuestionan el llamado al voto en blanco y reafirman su intención de continuar sus campañas, talleres e iniciativas para promover la participación ciudadana con miras a la elección del 5 de julio.
Algunos obispos católicos, excediéndose, han entrado con el pie izquierdo al tema con descalificaciones, adjetivos e improperios. Onésimo Cepeda, una de las joyas del episcopado mexicano acusado en medios de incidir en las actuales elecciones, sentenció: “no le hagan caso a esos estúpidos que dicen voten en blanco, eso es una estupidez” (Milenio, 8/6/09). Por su parte, el cardenal Rivera, después de meses de silencio reaparece para exigir suspender esa campaña porque la considera una “verdadera irresponsabilidad”. En ese mismo sentido, Desde, órgano de difusión de la arquidiócesis, manifestó su desconfianza hacia las asociaciones “que sospechosamente surgen de todos lados”; hace un llamado a “esos comunicadores –que tienen nombre y apellido y que difunden con ligereza sus convicciones abstencionistas– que después del 5 de julio no hagan críticas ante un gobierno que no eligieron”. La beligerancia clerical es calculada porque bajo pretexto de la defensa del voto justifica su intervención pública.
Ante las reticencias institucionales, el episcopado se ofrece como un sublime aliado ante lo que ellos mismos señalan como la “opinión del miedo”. Aquellos obispos belicosos han olvidado las enseñanzas del papa Aquiles Ratti, Pío XI, quien sostenía que la política es la forma más encumbrada de la caridad. Ni la clase política ni la jerarquía pueden permanecer insensibles ante los reclamos que existen detrás de la abstención estratégica.
Los obispos debe remirar su propio diagnóstico en el documento referido para sostener, como el viejo Maritain, que la política apegada sólo a los intereses inmediatos, mundanos y mezquinos no vale más que una alma desencarnada sin trascendencia y, por tanto, sin influencia en los tejidos sociales.

martes, 9 de junio de 2009

Porno mexicano: la crisis de un tabú

Humberto Sesma Vázquez
México se encuentra entre los diez primeros lugares en el mundo en consumo de pornografía filmada legal e ilegalmente, y de acuerdo con la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), ocupa el segundo lugar mundial en visitas y creación de sitios Web dedicados al porno, según revela un estudio realizado por Microsoft en 2008.1
Los filmes eróticos y pornográficos comenzaron a producirse casi tan pronto se inventó el cine, y se empezaron a exhibir en nuestro país desde principios del siglo pasado, llegando con la única demora que implicaba el viaje en barco. En su libro Los orígenes del cine en México 1896-1900 (México, FCE, 1983) Aurelio de los Reyes refiere que entre 1899 y 1900 se realizaron “proyecciones sólo para hombres” en las ciudades de Puebla, Guadalajara y Distrito Federal, que eran cortometrajes producidos en Europa donde se podían apreciar mujeres en sus entonces ropas íntimas y escenas de abrazos y besos, y que provocaron no solamente una gran animación del público masculino, sino también una gran controversia y la inmediata censura porfiriana.
Pero como todo lo prohibido causa invitación, tuvieron que pasar sólo cinco años para que en 1905 un compatriota alto, gordo, voyerista y rico (algunos investigadores de cine mexicano sospechan que probablemente se tratara de Arturo Alturraza, pionero en producir y editar material fílmico pornográfico en el país), armado con una cámara de aquellos años, se convirtiera en el primer productor de cintas pornográficas a nivel nacional, usando hoteles de paso en Puebla como escenarios y parejas de huéspedes ocasionales como actores, para editar y proyectar él mismo (sin el consentimiento de nadie, excepto del público ansioso por ver) sus cortometrajes de sexo explícito en el Cinema Venecia, que estaba en la calle de la Santa Veracruz, atrás del Palacio de Bellas Artes, en pleno centro de la capital. Fue el mismo Alturraza quien en 1914 intentó por primera vez y sin éxito, que las autoridades reglamentaran la producción y exhibición de pornografía en México.2
Resulta irónico que la industria cinematográfica nacional haya surgido formalmente a partir de 1917, cuando ya había organización, producción y exhibición de películas porno.
Desde esos años y hasta finales de los 50, se exhibieron en México (abierta o clandestinamente) películas pornográficas de distintas partes del mundo. La Filmoteca de la UNAM tiene en su acervo un total de 41 cortometrajes con una duración de entre uno y 20 minutos, que recuperó a partir de investigaciones, donativos o compras a coleccionistas. De ellas, 26 son realizaciones mexicanas.
Entre las películas nacionales más antiguas en este acervo están El sueño de fray Vergazo (donde por primera vez aparece un homosexual) y Las muchachas, probablemente realizadas a finales de la década de los 20. La característica de estos filmes es que, a diferencia de los que les precedieron, los productores intentaron, por primera vez, recrear una historia con base en un guión.
Foto: Cuartoscuro/Germán Romero
Además de constituir, quizá, un tesoro en este género de la cinematografía mundial, resulta bastante ameno ver escenas explícitas de sexo a 20 cuadros por segundo, mudas aún, sin ninguna pianola haciendo de fondo musical, y con cartelitos entre escenas con frases como: “Qué hermosa eres”, “Qué ricos senos”, “¡Así, así se siente delicioso!” y además súper maquillados todos y con las ropas de entonces y cuya calidad no desmerecía de lo producido por Buster Keaton o Charles Chaplin.
Durante la llamada época de oro del cine mexicano la importación y exportación de filmes porno continuó de manera ascendente, aunque se exhibían en la clandestinidad. Llegado el periodo del llamado cine de ficheras, en la década de los 70 y 80, se produjeron en México, ya con ciertos permisos, diversas películas del género, que podían ser vistas sin complejos en el cine Teresa, el Río o el Savoy, aunque las casas productoras guardaron absoluto anonimato. Tan sólo aparecían los actores con sus seudónimos y el nombre del director (quizá también con seudónimo). A este periodo pertenecen el ciclo de las películas de “hoteles”: Hotel Tlalpan, Hotel Xochimilco, Hecho en Tepito, además de las importadas, especialmente de Estados Unidos y Europa.
A finales del siglo XX, la producción pornográfica nacional tuvo un impasse, debido a que los formatos en que eran realizadas (Beta y VHS) fueron pirateados y podían conseguirse comprados o rentados hasta en los puestos de periódicos por diez pesos, cuando los originales costaban entre 80 y 120 pesos.
A partir del año 2000, la Internet y los nuevos formatos como DVD levantaron grandes expectativas entre los cineastas porno mexicanos, pero la ilusión fue pasajera. Producir y distribuir es caro y la recuperación de lo invertido es incierto. Ya no digamos las ganancias.
Actualmente sólo hay una productora de cine porno mexicano (homosexual) sustentable y en progreso: Mecos Films
(www.mecosfilms.com) además de una gran cantidad de pornógrafos anónimos que no buscan fama, sino sólo exhibirse y tal vez algo de dinero, a quienes distribuidoras como Wham Picture rechazan porque sus videos son de muy mala calidad y entonces los suben a blogs y páginas porno. Y nada más.
El marco legalLa industria cinematográfica nacional surge por el año 1917, cuando Azteca Film, fundada por Mimí Derba, produjo cinco largometrajes de ficción capitalinos, que nada tenían que ver con lo erótico, pero que abrió la puerta para que las autoridades miraran con seriedad la producción de cine y regularan, al menos, las exhibiciones.
Sin embargo, fue hasta 1941 que el Congreso ratificó el acuerdo firmado por Lázaro Cárdenas unos años antes, que obligaba la exhibición de películas mexicanas en todo el país, pero no abundaba sobre contenidos o clasificaciones y permisos. El 14 de abril de 1942 fue creado el Banco Cinematográfico con apoyo de la presidencia de Manuel Ávila Camacho, quien se percató de la necesidad de regular la producción y exhibición de cine, pues ésta iba en aumento, al igual que los monopolios de dicha industria. Los apoyos gubernamentales consideraban la exención de impuestos por exhibición sobre las películas nacionales y sobre la importación de materiales y equipo, situación que benefició a todos los géneros del celuloide, incluido el porno.
Fue hasta 1949 que se creó una ley específica para la industria cinematográfica. Esta ley tuvo algunas reformas en 1952. Sin embargo, tuvieron que pasar aún 40 años para que surgiera la Ley Federal de Cinematografía, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de diciembre de 1992.3
En el marco de la creciente producción e importación de películas porno o de contenido altamente violento se publicó en 2002, bajo el gobierno de Vicente Fox, el acuerdo mediante el cual se expiden los criterios para la clasificación de películas cinematográficas. Aunque ya era obligación contar con permisos de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) de la Secretaría de Gobernación desde la ley de 1992, no fue sino hasta la publicación de este acuerdo que se hicieron públicos los criterios para la clasificación del cine según género y público: AA, A, B, B15, C y D (antes sólo A, B y C) en donde el género porno está en la clasificación D. De este modo la producción pornográfica en México es legal, siempre y cuando cumpla con los permisos y registros de RTC y pague sus respectivos derechos e impuestos.
Pese a ello, la legislación mexicana sobre la materia aún deja muchos vacíos en lo que respecta a la producción y edición de este género de cine, como la contratación de actores, las escenas y todo lo que pueda aparecer en la película. Por ejemplo, en Estados Unidos, el país número uno en producción y consumo de cine porno, es ilegal que los actores aparezcan con máscaras, el sadomasoquismo, la tortura o incluso la sangre, o que en las escenas no haya tomas de sus rostros y gestos, debido a que en estas circunstancias se puede interpretar que no hay consentimiento explícito del actor para la realización de tales escenas y la ley estadounidense puede proceder por tortura o violación sexual contra los productores. Con esto ya sabemos que todo este tipo de material generado en aquel país y que puede ser comprado en Tepito o en Internet, es ilegal.
En Japón por ejemplo la pornografía es legal siempre y cuando las imágenes de coito o de sexo oral sean pixeleadas o difuminadas, razón por la cual la producción porno de Japón no se consume fuera de aquel país (nadie quiere ver porno donde se bloquee la imagen de lo que más interesa) y en cambio, ellos son grandes consumidores de pornografía, especialmente latina, por las mismas razones. Circunstancia aparte e irónica es que, a diferencia del porno con personas, el cine hentai (caricaturas pornográficas) japonés no es censurado en las mismas imágenes que el cine real.
Hecho en MéxicoLa legalidad de la producción de pornografía, el boom en la venta de cámaras a bajo costo (desde las famosas ocho milímetros en los años 80 hasta las videocámaras domésticas a finales de los 90) y las ganas de hacer este género de cine, además de la posibilidad de abrir mercados y hacer buenos negocios, motivaron a muchos mexicanos (la mayoría cinéfilos amateurs) a intentar producir cine porno durante los últimos 20 años del siglo XX. En el intento muchos fracasaron y perdieron, sobre todo por dos razones: la producción nacional era malísima y no podía competir con la extranjera y la piratería. Productoras surgían y desaparecían tras su primer rodaje. Incluso hubo algunas películas que ni siquiera alcanzaron a distribuirse porque ya la piratería se había encargado de hacerlo.

“En México no hay talento para este género, sólo se hace por placer”, aseguró hace algunos años la cineasta y pionera de cine porno mexicano Hena Morán, cuya productora, Exxxpose Producciones, con sede en Mérida, Yucatán, realizó varias películas pornográficas heterosexuales, primordialmente con enfoque en la mujer, como Platillos violadores (2000), Obsesión oscura (2001) y el audio cassette Historias Calientes. “La diferencia es el profesionalismo, la calidad de los aparatos que alquilan y las ganas que se tenga de hacerlo. La mayoría (de productores) lo hace dizque para hacer dinero rápido, pero lo hacen mediocremente y no te dan la cara. Conozco a cinco productores mexicanos que si les piden una entrevista no te contestan. ¿Cómo es que hacen algo que les deja tan bien para comer, según ellos, y se avergüenzan?”.
Para Morán el cine porno estadounidense es más “circo, maroma y teatro”, algo totalmente irreal, en comparación con el cine europeo que es “bastante sofisticado y costoso”. En México “no contamos con los medios ni los recursos que ellos tienen, por lo tanto no podríamos competir más que con talento”. Sobre los costos de producción Hena Morán se niega a comentar detalles, pero asegura que es por lo menos cinco veces menor que en Estados Unidos.4
Morán asegura que el mejor cine porno gay que se hace actualmente en México es el mejor. Y tiene razón.
En 2004 Gerardo Delgado, chef de profesión, estudiante de derecho, actor y cinéfilo, se asoció con un amigo para rodar la primera película porno gay mexicana de éxito: La putiza (2004), a la que siguió La verganza (2005) y la trilogía de Selección mexicana (2006-2007).
La putiza es una película cuya trama se realiza en el ámbito de la lucha libre, tuvo un costo de 500 mil pesos y recibió dos premios en el Festival de Cine Porno de Barcelona: mejor guión y mejor película gay 2004. En México fue hasta un éxito mediático para la comunidad gay. Fue distribuida por Wham Picture, la más grande e importante distribuidora de cine porno en México. Todo en la producción de estas películas fue original: desde el concepto hasta la musicalización, y fue aderezada con efectos especiales en la post producción.
Desafortunadamente, La putiza y La verganza no pudieron exportarse a Estados Unidos (por el uso de máscaras y otros efectos) aunque tuvo gran demanda en Europa y Japón. La verganza, en cambio, pasó casi desapercibida en México pero no en el extranjero.
En 2006 Delgado fundó Mecos Films su productora, y comenzó el rodaje de la trilogía de Selección mexicana, que se distribuyó muy bien en Estados Unidos y cuya trama es un reality show que aborda el tema de la industria porno gay en México. En su página Web ofrece diversos servicios, como mensajería, videos gratuitos, enlaces y chat. Pese a todo, aún no es negocio.
Actualmente está en proceso de casting para rodar Corrupción mexicana, que tendrá como trama este problema social que afecta a la sociedad y a las instituciones, y que será lanzada en marzo o abril de este año.
Mexican porn starsLos actores porno mexicanos prácticamente trabajan por amor al arte y a su exhibicionismo. Oscilan entre los 18 y los 25 años de edad y ganan muy poco. Gerardo Delgado afirma sin problemas: “Nuestros actores ganan cinco mil pesos por escena. Si nuestro protagónico realiza seis escenas, ganará 30 mil pesos. Y así”. De sus actores, sólo Alonso (La putiza y La verganza) causó sensación en Estados Unidos y fue invitado por productoras de aquel país, donde actualmente continúa su carrera. Pero la mayoría de sus actores sólo aparecen en una película, “cumplen su sueño, su fantasía, y se van”.

Y lo mismo sucede en las películas porno heterosexuales. La mayoría de actores son ocasionales, y los que se profesionalizan en este género, prefieren guardar absoluto anonimato, a diferencia de los actores estadounidenses, europeos o asiáticos, que se convierten en porn stars y celebridades reconocidas en el mundo.
Hay mexicanos actuando en Estados Unidos que no iniciaron su carrera en nuestro país, sino que hicieron casting o fueron invitados a actuar y llegaron para quedarse. Entre ellos están Daysi (que además actúa en películas mexicanas exclusivamente para Internet), Rubí, Fabiola, Bibí, Natalia, Tamara, Carlos, Esteban y Freddy (y el propio Alonso, en cine gay), que realizan cine porno latino, mientras que hay tres consagradas en el cine anglosajón: Adriana Sage, Haley Paige (fallecida en 2007 a los 25 años de edad) y Sativa Rose. Y además está Buck Angel, el primer y único porn star transexual masculino, nacido en Yucatán, con gran éxito en el mercado del género en el país del norte.
Industria en crisisDiversos factores han frenado la proliferación y el éxito de productoras de cine porno en México, a pesar del enorme mercado que hay en nuestro país. El principal: la piratería, pero también la producción misma, porque la tendencia actual en esta industria ya no es el DVD o formatos portátiles, sino la venta directa mediante descargas en Internet.

Por ejemplo, La putiza se vendió muy bien los tres primeros meses, hasta que cayó en la piratería y cayeron las ventas. La verganza tardó sólo tres días en entrar a la piratería, cuando Gerardo Delgado apenas estaba en los arreglos para la premier.
Y las cifras en la industria de la distribución son alarmantes: de acuerdo con Luis Llano, ejecutivo de marketing de Wham Picture, tan sólo en 2008 las ventas de películas pornográficas originales cayeron en 50%. En ese año, según cifras oficiales, se autorizaron 27 películas porno para exhibición pública y 28 para venta y renta, ninguna de ellas mexicana.
La última película mexicana que Wham Picture comercializó con éxito fue Barro ardiente (2007), cuyo casting se realizó en la ciudad de México el miércoles 28 de junio de 2006, ofreciendo a los actores sueldos desde siete mil 500 hasta 20 mil pesos diarios, coproducida por Private G. Channel y Venus Channel.
Pero por entusiasmo no ha quedado. Wham Picture recibió en propuesta en 2008 tres películas porno mexicanas, que no comercializó porque no cumplieron con los estándares de calidad que la empresa exige. “Eran pésimas, sexo casero con cámara fija, sin editar, sin guión, sin post producción, les tuvimos que decir que no”, señaló Luis Llano. Pero sus creadores no se desilusionaron. Las tres pueden comprarse en Tepito de todos modos o verse en Internet en cualquier blog o página mexicana, porque además, amateurs o no, casero o no, el porno mexicano tiene alicientes para instalarse en la Internet, como la ayuda que proporciona el blog vicisitudysordidez para que cualquiera monte su propia productora porno (www.vicisitudysordidez.blogspot.com/2007/06/lecciones-de-cine-cmo-montar-porno.html).
Las pérdidas para la industria cinematográfica mexicana en general se estiman en el orden de los 500 millones de pesos anuales, pero en el género porno son incalculables. Baste decir que prácticamente nadie (ni Exxxpose Producciones, ni Mecos Films ni Venus Channel han obtenido ventajas o ganancias sobre sus obras en México). Apenas en abril de 2008, la PGR y las industrias cinematográfica y discográfica crearon la la Asociación Protectora de Cine y Música (APCM).
De acuerdo con la Procuraduría General de la República, hasta el primer trimestre de 2008 se habían asegurado 18 millones de videogramas piratas, y aunque no se puede precisar a qué género pertenecen, se calcula que por lo menos el 50% era material pornográfico.
La caída libre en las producciones legales parece inminente. Al menos en 2009, sólo Mecos Films tiene planeado rodar una nueva película (Corrupción mexicana), y la mayoría tiene que irse a los mercados extranjeros al menos para salir tablas, pues México es el país más castigado por la piratería. Wham Picture ha dejado en segundo lugar su principal actividad, la venta y distribución de cine porno, por la venta y distribución de juguetes sexuales.
Y es una lástima para inversionistas, cineastas, actores y productores, porque México es, por la razón que fuere y que merece otro análisis muy aparte, uno de los más grandes consumidores de pornografía.

1 Citado en:
www.amipci.org.mx/en_los_medios.php?mcmvme= cinco912 Referido por Miguel Ángel Morales en su Blog: http://miguel angelmoralex-porno.blogspot.com/2007/03/de-mxico.html3 Fuente: www.tuobra.unam.mx4 Referido durante una entrevista con Vera Mojica en www.gentesur.com.mx

Canal Once: ¿cumpleaños feliz?

Luis Torres Albarrán

De aquella legendaria clase de matemáticas que marcara el inicio de transmisiones de Canal Once –el 2 de marzo de 1959– han trascurrido ya 50 años, de los cuales, los últimos 20 bien pueden considerarse los de la consolidación de la televisora del Instituto Politécnico Nacional como el medio público más importante de México.
Las administraciones de Alejandra Lajous (1991-1994/1995-2000) y Julio Di-Bella (2001-2007) no sólo sortean las dificultades técnicas que hacían prácticamente imposible sintonizar el canal aun en la ciudad de México, sino que concretan una reorganización administrativo-financiera que permite optimizar los recursos de la emisora, crear un sello propio para su pantalla y llevar sus contenidos a casi cualquier localidad de la República, EU, Canadá y buena parte de América Latina.
De cara al primero de sus próximos 50 años, Canal Once enfrenta una serie de retos –que van desde la conclusión del proyecto de conversión digital hasta la consecución de una personalidad jurídica plena, sin descuidar, por supuesto, la calidad de su programación–, de la mano de Fernando Sariñana, de oficio cineasta, con experiencia en televisión, si acaso, a través de la publicidad y el videoclip.
El estilo Canal OnceEl primer problema que enfrenta Alejandra Lajous cuando llega a dirigir Canal Once es descubrir que el gobierno había decidido quitarle su transmisor a la emisora desde los días de la revuelta del 68, por temor a que por medio de su señal se ventilarán las ideas de los estudiantes:
“Para rescatar para Canal Once y para el Politécnico su transmisor se requirió de un decreto presidencial: con el apoyo del presidente Carlos Salinas de Gortari de una manera extraordinariamente expedita logramos ese decreto”.
Una vez recuperado el transmisor –que hasta entonces había estado bajo resguardo de Imevisión, en ese momento a punto de convertirse en lo que hoy es TV Azteca–, Lajous emprende una profunda limpieza de la emisora, a fin de resolver los graves problemas administrativo-financieros en que estaba sumida:
Nuevamente, con el apoyo de Salinas de Gortari, sus gestiones logran de parte de Hacienda la denominación “Unidad Responsable”, lo que permitiría una directa asignación de recursos para Canal Once vía presupuesto del Politécnico –que más adelante se verían complementados gracias al Fideicomiso de Apo-yo a Canal Once, también instrumentado durante su administración–, así como la posibilidad de reorganizar al personal bajo su mando.
En la que ella misma considera una de las negociaciones más complicadas al frente de la televisora del IPN, Alejandra Lajous decide reducir la plantilla labora de mil 350 a tan sólo 450 empleados:
“Fue un proceso largo, complejo e inclusive, diría yo, riesgoso (...) Si eso salía mal, desde luego que yo me iba (...) Fue una reducción drástica, la mitad del personal, pero logré conservar el presupuesto; entonces, los que se quedaron pudieron recibir salarios, si no gloriosos, por lo menos dignos”.
Concluida la transformación administrativa de la emisora, es por fin el momento de ocuparse de lleno de los contenidos de la pantalla de Canal Once. Luego de visitas a televisoras públicas de diferentes ciudades del mundo, Lajous –que entonces se perfilaba a su segundo período como directora general– cae en la cuenta de que lo primero era definir lo que ella denomina el estilo Canal Once:
“Decidí ubicar a Canal Once en el espectro más accesible de lo que podemos denominar cultura (...) Le metí mucha ilusión y mucho gusto: el área que se desarrolló para niños; los primeros documentales sobre naturaleza hechos por Fabricio Feduchy; entramos con lo de cocina, programas de viajes; modificamos la barra matutina dedicada a las amas de casa con Diálogos en confianza; logramos, bajo la dirección de Sergio Uzeta, un noticiario sobrio, concreto, objetivo.
“El conjunto significativo fue conformar un estilo y unir, amalgamar ese estilo también con una imagen visual de Canal Once (...) Teníamos que transformar la programación, pero también la imagen: rediseñamos el logo, todos los promocionales (...) Esos fueron grandes cambios que crearon un estilo”.
Estilo que, de cara a los desafíos que representa la llegada del nuevo milenio, la administración de Julio Di-Bella no tiene empacho en usufructuar, con la pretensión de hacer de Canal Once la referencia por antonomasia en el ámbito de los medios públicos de México y América Latina.
Orgullo... pero también frustraciónA decir de Julio Di-Bella, cinco son los grandes legados de su administración: la utilización racional y transparente de los recursos propios y autogenerados; el avance en el proyecto de convergencia digital; la consolidación de sus noticiarios como espacios plurales e incluyentes; la certificación en ISO 9000 de todos los procesos del canal, y la amplia rentabilidad social de su programación.
De estos cinco, puede que el segundo sea el que le represente mayor orgullo y satisfacción, luego de casi siete años al frente de la emisora del Politécnico:
“Me tocó impulsar el proyecto de convergencia tecnológica: entregué el canal con 80% de avance en digitalización, con nuevas estaciones repetidoras en el país –las cuales incrementaron la cobertura– y también con una renovación del control maestro de transmisión; la conversión del cerro del Chiquihuite y su instalación del transmisor, el inicio y puesta en marcha del transmisor digital y, finalmente, la reconversión de cabinas y salas de edición y post-producción”.


Son, precisamente, la posibilidad de transformar las instalaciones del Chiquihuite y el compromiso de avanzar en el proceso de convergencia digital dos de las tres razones por las que Di-Bella acepta la ratificación como director general de Canal Once de parte del presidente Felipe Calderón hacia finales de 2006. La otra: la voluntad de insistir en la creación de medios públicos, que no oficiales, consistentes y fuertes.
Paradójicamente, esa misma voluntad le llevaría a renunciar al cargo menos de un año después para, en octubre de 2007, incorporarse como secretario técnico del grupo plural del Senado para la reforma legislativa en materia de radio y televisión.
Parece una buena oportunidad de lograr un avance significativo en la batalla por consolidar la figura de los medios públicos; al final, sólo le quedaría una gran frustración:
“Mucha gente me pregunta cómo era que dejaba, estando ratificado, la dirección del canal. Estoy convencido de que la ley se requiere. Sé y asumo la parte que me corresponde a mí en la parte de si salió o no salió la ley...
“Me he quejado diez años de que no hay una (reforma a la) ley de radio y televisión. Como director de Canal Once, sin esa reforma, a mi juicio, no tenía mucho más que aportarle a la televisora; no tenía el Estado mexicano, el país, el tema en sus prioridades: ¿a qué me quedaba? (...) Mi aspiración era convertir a Canal Once en la tercera cadena de televisión –pública– del país. No lo iba a lograr mientras no hubiese reforma”.
Hacia nuestro centenarioAun cuando la corrección política les impone abstenerse de emitir opinión alguna respecto del primer año de Fernando Sariñana al frente de Canal Once, tanto Alejandra Lajous como Julio Di-Bella aceptan enumerar los que, a su juicio, se perfilan como los desafíos que la emisora del IPN deberá atender de manera prioritaria en caso de que quiera llegar a festejar otros 50 años de transmisiones.
Para Lajous, la clave está en que el canal conserve la lealtad a su vocación de servicio público; para Di-Bella, el acento está en el avance tecnológico, sin por ello dejar de considerar el mismo punto que su antecesora.
En el punto en que ambos coinciden casi hasta en los mismos términos –en vísperas del lanzamiento de la primera batería de estrenos de la administración Sariñana, hacia mediados de marzo– es en el de señalar el riesgo de ceder a la tentación de imitar a las televisoras comerciales: por esa senda, advierten, Canal Once perdería su razón de ser al grado de, inevitablemente, despeñarse al fracaso.
Hay prioridadesFernando Sariñana –dice su currículo disponible en la página Web de Canal Once– empieza a estudiar economía en la Unitec, pero finalmente obtiene la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UAM-Xochimilco, así como una maestría en cine y televisión y un diplomado en administración de empresas, dirigido al área de entretenimiento, en la Universidad de Los Angeles, California.
Luego de su debut como director y guionista de largometrajes en 1994 con Hasta morir, de 1999 a 2005, produce y dirige cintas tan desiguales como Todo el poder, Atlético San Pancho, Ciudades oscuras –de lo más rescatable de su carrera, oficialmente seleccionada en festivales como los de Chicago, Munich, La Habana y San Sebastián–, Amarte duele, y Niñas mal, entre otras.
Es a este hombre –cineasta comercial de mediano cartel– a quien el presidente Felipe Calderón le invita a hacerse cargo de la dirección general de Canal Once durante su sexenio, cargo que asume oficialmente el 21 de enero de 2008, con un discurso de apenas 15 minutos en el que se compromete a trabajar para que la emisora del IPN siga cumpliendo su misión de “generar y transmitir contenidos que impulsen y fomenten el desarrollo humano”, a fin de llegar a ser “el medio de comunicación público más importante de México, líder en la generación y transmisión de contenidos educativos y culturales de habla hispana”.
Es a este hombre –quien una semana después de su toma de posesión reconocería carecer de programa de trabajo para su nueva encomienda (Proceso 1631/3 de febrero de 2008)– a quien etcétera busca para conocer cuáles y de qué tipo serán las producciones mediante las que buscará que Canal Once siga siendo un espacio para el debate respetuoso y la reflexión; qué estrategia seguirá para aprovechar al máximo los recursos de la emisora, que para 2009 ha recibido un presupuesto de casi de 530 millones de pesos, según información disponible en la página Web de la secretaría de Hacienda; cómo encabezará la batalla para lograr el soporte jurídico que permita la permanencia y el fortalecimiento del canal.Es a este hombre a quien Erika Zapata, directora de Enlace (¿?) de Canal Once, niega –muy probablemente por instrucciones de mandos superiores– cuando no con el argumento de que “el maestro está de viaje”, con el de que la posibilidad de que se concrete la entrevista es prácticamente nula, porque toda la atención está puesta en la organización del festejo del 50 aniversario para mediados de marzo, para luego prometer ver qué se puede hacer y, sin mayor problema, dejar que pasen los días y no volverse a comunicar.
Con gente que tiene así de claras sus prioridades, ¿tendrán los televidentes de Canal Once razones de ver-dad para celebrar un año más –el del cincuentenario– y esperar con ilusión los que están por venir?

Hacer más, ¿con menos?En prácticamente cada una de las entrevistas que concedió durante su gestión al frente de Canal Once, Julio Di-Bella se ufanó de haber impulsado una utilización de recursos “racional”; pero, sobre todo, de “hacer más con menos” a través de los recursos propios y los autogenerados. Lo curioso es que, por lo menos de 2001 a 2006, el presupuesto autorizado para la emisora del IPN... ¡registró incrementos año con año!

Año Presupuesto autorizado2001: 173 millones 409 mil 300 pesos2002: 186 millones 950 mil 600 pesos2003: 196 millones 689 mil 600 pesos2004: 222 millones 377 mil 100 pesos2005: 238 millones 466 mil 700 pesos2006: 270 millones 811 mil 500 pesos2007: 220 millones 656 mil 853 pesos

LTA(con información de Once TV Informe 2006 y www.shcp.gob.mx)

Voto nulo y PRI esencial

José Blanco
La cultura política en México no cambia, o no lo hace en temas esenciales para la convivencia democrática y para la construcción del futuro de la nación. El ethos político de la sociedad es esencialmente priísta.
Por más de 60 años tuvimos una hiperpresidencia con poderes metaconstitucionales. En el origen fue una necesidad histórica en una sociedad hondamente dividida. Luego se convirtió en un factor de conveniencia para esa misma Presidencia que anuló siempre la división de poderes y manipulaba corporativamente a la sociedad.
Abundan las naciones modernas que son hijas de unificaciones mediadas por procesos –no exentos de violencia– por los que se impusieron finalmente los grupos dominantes. Son países en los que aún quedan huellas de su origen multinacional. Es el caso de Francia; el de España, que nadie sabe si habrá un día conclusión política consensuada en su diversidad nacional; o los casos tardíos de Italia y de Alemania. Es el caso inclusive de Estados Unidos, cuya final unificación estuvo mediada por una cruenta guerra de serios intentos de secesión por los esclavistas sureños.
La unificación porfirista fue un acto de centralización por la fuerza. Pero después de esa unificación relativa, la sociedad tuvo desarrollos económicos de los que surgieron nuevos grupos sociales en las clases económicamente dominantes, excluidas del mundo político. Una revolución hubo de producir las condiciones para llegar a una nueva unificación autoritaria con Calles.
Los grupos políticamente dominantes mexicanos no se propusieron incorporar elementos estructurales de largo plazo para construir un piso mínimo de igualdad social entre los mexicanos. Por el contrario, esos grupos, que terminarían siendo el PRI, hallaron en la división social y en la desigualdad una fuente permanente de su poder político.
Pero el país siguió creciendo y diversificándose. A principios de los años 60, México dejó de ser un país predominantemente rural. Las clases medias crecieron. Pero la desigualdad continuó siendo reproducida por mil caminos y la sociedad siguió dividida.
Cuando el PRI perdió el poder político, emergió la diversidad y la desigualdad aun con mayor fuerza. Una sociedad dividida produjo un gobierno dividido, pero hasta el día de hoy los partidos políticos no lo asumen. Los partidos “grandes” sueñan, en su alma priísta, con el carro completo. Las presidencias del PAN han sido una suerte de caricatura de lo que fueron las priístas, incluyendo el uso de las ruinas (en algunos casos no tan arruinadas) de las riendas de los controles corporativos.
Muchos ciudadanos viven en el desánimo de ver el mundo político mexicano y el actuar de los políticos. El sentimiento expresado con rabia no hace mucho por los argentinos parece recorrer hoy franjas amplias de la sociedad mexicana: que se vayan todos. Eso quiere la propuesta del voto nulo. Pero no es sino otro sueño. No se irán.
En las elecciones intermedias siempre hay una mayor abstención que en el voto de las presidenciales, y nos hemos habituado a ver el hecho como “normal”, no como una anomalía del sistema político. Esta vez la abstención será mayor (en abril algunas encuestas la hacía llegar hasta 70 por ciento), y en 30 por ciento de los potenciales votantes ganaban aun los indecisos.
El desencanto con los partidos, el gobierno y la política nace de su proverbial ineficacia. No han sido capaces de asumir un gobierno dividido, menos aún de producir un proyecto de futuro de largo plazo que se sostenga más allá de los periodos electorales. Una ruta que nos saque de la postración y el subdesarrollo. Y son los partidos los únicos agentes posibilitados de generar ese acuerdo en lo fundamental. No lo hacen, no sirven. Los proyectos “societarios”, creo, son un sueño más.
Los abstencionistas definitivos, ni modo, han decidido dejar que ese 30 o 35 por ciento de votantes decida cómo integrar la Cámara de Diputados y las alcaldías en juego. Muchos abstencionistas creen que así “castigarán” a los partidos. Los del voto nulo, en cualquier modalidad, creen lo mismo: que los políticos se enteren que repudiamos su existencia en los términos en que ejercen la política. Es por supuesto una ingenuidad creer que esos “castigos” van a modificar la política y los partidos. Nada cambiará por el hecho de que fuera 20 o 10 por ciento de los electores quienes configuren la composición de la Cámara: cualquier cifra será tomada por los elegidos como la cifra electoral realmente existente y posible. Sería legal y cada uno tendrá su silla con tres o con cinco votos. En el sistema político mexicano ningún diputado es responsable frente a los electores, de modo que abstenciones y votos nulos les importan en la medida en que su voto duro es de distinto tamaño. Se crea así una división más entre los partidos: los del voto duro mayor están más cómodos con una alta abstención y muchos votos nulos.
¿Quiere usted castigar a los “grandes”?: vote por un chico. Vea cuáles son negocios familiares (el Verde que, además, está contra la vida), vea cuáles son rémoras oportunistas colgadas de los “grandes”, piense y vote. No va usted a ganar, va a darle espacio a voces nuevas: experimente. Si el voto a los chicos es significativo, quizá los grandes empiecen a pensar en los electores. No hay más que los bueyes grandes para arar y, en lugar de boxear, queremos que aren de consuno por el bien de México.

viernes, 5 de junio de 2009

El operativo


Luis Javier Garrido
Las decisiones políticas tienen también repercusiones económicas y el gobierno panista de facto de Felipe Calderón parece ignorarlo.
1. El desastroso espectáculo de este gobierno, que será siempre ilegítimo y que no gobierna, mientras se continúan agravando los principales problemas del país, es ya crítico porque en estas semanas aparece limitado a preparar operativos mediáticos de corte político-electoral, que están teniendo también hondas repercusiones en la economía del país, a la que ha prácticamente destrozado Calderón con sus iniciativas.
2. La derecha mexicana no tiene un proyecto nacional, y la gravísima situación financiera, económica y social por la que atraviesa México no es más que consecuencia del desenfrenado saqueo que ha sufrido bajo el gobierno de la camarilla de Calderón, pero también de la estulticia de éste para tomar decisiones políticas, ignorando que tienen repercusiones económicas. Con un gobierno panista, se decía hace unos años, la economía marcharía bien porque los dueños del capital nacionales y extranjeros tendrían confianza, y lo que se ve es lo contrario, como lo acaba de informar el Banco de México, dando a conocer que en los últimos ocho meses salieron del país 14 mil 650 millones de dólares (La Jornada, 4 de junio).
3. Los problemas nacionales no hacen más que crecer, el desastre en el campo es cada vez mayor, el desempleo es ya desenfrenado, como el empobrecimiento de la gente, las empresas pequeñas y medianas siguen desapareciendo y Calderón no atina más que a fotografiarse una y otra vez con las fuerzas armadas en un ritual cada vez más ridículo, y a ordenar que se hagan detenciones sin ton ni son pero con criterios político-electorales, a sabiendas de que el PAN va a perder las legislativas de 2009, de no mediar un macrofraude electoral.
4. El fracaso de los estrategas de la derecha en el intento de levantar a través de los medios la imagen de Calderón, de su partido y de su gobierno, se debe no sólo al origen ilegítimo de éste, a su mediocridad personal y a sus políticas contrarias a los intereses populares, sino también a su talante ultraderechista y faccioso. Antonio Solá, presidente de la empresa Ostos y Solá, y “asesor principal” o “gurú” (como allá se le llama) de la campaña perdedora del PP español en 2008, y también del espurio mexicano, se lamentaba en la primera plana de El País de ayer, quizás pensando también en México, de no poder hacer demasiado ahora para las elecciones europeas porque quien encabeza las listas del partido de Aznar y de Rajoy –los mentores de Calderón– es, decía, “muy de derechas”.
5. En el caso de México hay algo, sin embargo, muy grave, en que los analistas no parecen reparar, y es que las políticas ya abiertamente fascistoides de Calderón y del PAN los han llevado no sólo a cometer todo tipo de tropelías contra los ciudadanos sino que están construyendo en el país un marco seudoconstitucional y seudojurídico, con la complicidad del PRI y del sector más corrompido del PRD, equiparable al que existía en la España franquista o en el Chile de Pinochet, que tiende a permitirles a los cada vez más numerosos aparatos represivos o “de seguridad” oficiales pasar por encima de los derechos fundamentales de los mexicanos, realizando detenciones sin órdenes de un juez, o lo que ha sido una de las obsesiones de Calderón: la posibilidad de violentar los domicilios particulares también sin tener una orden judicial.
6. El gobierno de los grupos de ultraderecha que asaltaron el poder en 2006 a través del fraude electoral ha constituido en los hechos un poder depredador, pues ha proseguido en su empeño de desmantelar con criterios neoliberales el marco constitucional mexicano en lo relativo tanto a los derechos originarios de la nación como a los derechos sociales del pueblo mexicano –que le daban sentido a la Constitución de 1917 y constituyeron el programa de los gobiernos posrevolucionarios–, pero con Calderón se ha empeñado también en atentar contra el capítulo de las garantías individuales y, sobre todo, en hacer trizas las garantías judiciales, lo que poco tiene que ver con una pretendida guerra contra el crimen.
7. Las contrarreformas legales –y en algunos casos constitucionales– que han ido aprobándose supuestamente para luchar contra el narco, en realidad constituyen una amenaza para la ciudadanía y para los movimientos sociales, pues retrotraen en más de un siglo el reloj de la historia, al pretender crear un Estado policiaco sustentado en una maraña de leyes sin pies ni cabeza. La contrarreforma judicial de 2008 sentó las bases para “regularizar” a la inconstitucional Policía Federal Preventiva o PFP, al tolerar a cuerpos policiacos no precisados, y ésta ahora se transforma en Policía Federal (PF), dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública, con nuevas atribuciones, buscando ocultar su negro historial de violación de los derechos de los mexicanos en los últimos años. La llamada Ley de la Policía Federal, publicada en el Diario Oficial del lunes primero de junio, es un engendro seudojurídico más, pues busca “legalizar” este cuerpo policiaco inconstitucional, haciéndolo pasar de policía preventiva a policía investigadora de los delitos, y duplicando de esta manera las funciones de la antes llamada Policía Judicial Federal, luego Agencia Federal de Investigación o AFI, y ahora Policía Federal Ministerial o PFM, dependiente de la Procuraduría General de la República, responsable de la investigación de los delitos federales.
8. El desastre institucional y legal es absoluto, pues amparándose en los nuevos principios aberrantes, dichos cuerpos podrían ya en los hechos realizar arrestos sin mandamiento judicial, allanar domicilios, intervenir llamadas telefónicas y dispersar manifestaciones libres, con lo que el escenario social y político de México se va a deteriorar aún más. Un operativo como el bárbaro llevado a cabo en Atenco en 2006, ahora sería “legal”, y por eso algunos se preguntan ¿dónde están las barras, colegios y asociaciones de abogados penalistas? ¿Cómo es posible que se esté degradando así la situación en México?
9. El miedo de Calderón y de sus amigos al pueblo de México los ha llevado a destruir las instituciones públicas como jamás se había hecho en el pasado en ningún momento de nuestra historia.
10. El verdadero operativo que hay en el país es, como se ve, el de consolidar en el poder económico y político de México a una serie de mafias de poder, que están saqueando nuestros recursos estratégicos, y que encabezadas formalmente por Calderón constituyen el verdadero crimen organizado, aunque muchos parezcan no darse cuenta.